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Manejo integrado de enfermedades Botrytis, moho gris, mancha fantasma del fruto Botrytis cinerea

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Manejo integrado de enfermedades
Botrytis, moho gris, mancha fantasma del fruto
Botrytis cinerea
Las altas densidades de siembra, lluvias continuas, humedad relativa alta y temperaturas entre 15º y 22º C favorecen el desarrollo del moho gris. El hongo se disemina fácilmente por el viento, las herramientas y el salpique del agua de lluvia.
El hongo B. cinerea afecta flores, tallos y frutos. En hojas, el hongo produce lesiones de color café oscuro localizadas en el ápice, que se caracterizan por no presentar halo clorótico, pero sí algunos anillos concéntricos por el haz de la hoja y un abundante moho café por su envés, que corresponde a la esporulación del hongo que causa la enfermedad. El patógeno afecta los pecíolos de las hojas y las flores, donde también produce lesiones de color café claro a oscuro, con abundante esporulación.
Lesiones en la inflorescencia causados por Botritis sp.
El hongo puede afectar frutos recién formados, verdes y próximos a cosechar. En los frutos las lesiones son blandas y acuosas, y se presentan en la región apical y en la unión del pedúnculo con el fruto (figura 168), y se caracterizan por la abundante esporulación (figura 169) de color grisáceo o café oscuro.
Esporulación del hongo en fruto
(OJO: puede dejarse sólo una figura: Figura 169. Fruto afectado por Botrytis cinerea con esporulación
Cuando en cultivos de tomate se presentan condiciones de humedad relativa baja, el hongo no desarrolla los síntomas típicos de pudrición acuosa o moho gris, y se muestra la llamada mancha fantasma en los frutos. En los frutos de tomate con la mancha fantasma, aparecen lesiones de forma circular blanca (figura 170) en forma de aro o anillo, con un diminuto punto café en su centro.
En el tallo (figura 171) se manifiestan lesiones deprimidas, circulares o elipsoides de color café oscuro, cubiertas de abundante esporulación, que luego progresan y pueden comprometer uno o varios tallos, producir su doblamiento y causar la muerte de la planta.
Una mayor aireación dentro del cultivo, mediante las prácticas de poda o deshoje, disminuye la incidencia de la enfermedad. La recolección de partes afectadas y un adecuado control de malezas, reducen la severidad y los daños por el moho gris. Las aspersiones foliares de cepas de Trichoderma koningii han mostrado gran potencial de control del moho gris.
Fuente: Manejo integrado de enfermedades

a3164s05.pdf