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Cultivos Hidroponicos: CUBIERTAS PLÁSTICAS


CUBIERTAS PLÁSTICAS
El cultivo preferido por la mayoría de las persona motivadas por la
producción de hortalizas utilizando sistemas hidropónicos, simplificados
o complejos es el tomate. Es un producto que no tiene ninguna resistencia
cultural para el consumo como ocurre con la lechuga u otras hortalizas.
El tomate y el chile verdes son parte de la cultura alimenticia de los
pobladores de Centroamérica y las producciones que se pudieran obtener
tendrían garantizado su comercio. Sin embargo, en los últimos años el
cultivo de estas especies se ha complicado y encarecido en casi todos los
países del mundo y muy especialmente en América Central, donde los
costos de producción han ocasionado que muchos productores se retiren,
pues los costos económicos y ambientales del control de la mosca blanca en
tomate y del Picudo en pimentón, han anulado casi por completo su
rentabilidad y los rendimientos que se obtienen son bajos en cantidad y
calidad.
Una de las pocas alternativas viables es la producción de estas dos especies
bajo cubiertas plásticas.
Esta alternativa también es válida en el cultivo de estas dos especies en el
sistema de la Hidroponía Familiar, pero se han trabajado en forma
simplificada para hacerla posible para las características económicas de
los potenciales usuarios de la tecnología hidropónica propuesta en esta Guía.
Las cubiertas plásticas son estructuras construidas con materiales que
permiten la entrada del aire y la luz y que tienen como propósito
fundamental garantizar el desarrollo de cultivos en forma tradicional
que por motivo de la adversidad del clima o por su susceptibilidad a severos
ataques de plagas o enfermedades disminuyen en forma apreciable sus
rendimientos cuantitativos y cualitativos, su producción llega a ser muy
costosa en términos económicos para los productores, en términos
ecológicos para el país y en términos sanitarios para los consumidores.
Estas estructuras son altamente productivas porque aíslan factores adversos
(clima o plagas) en determinadas zonas, pero son exigentes en manejo
para poder alcanzar las bondades que en muchos
lugares les han sido reconocidas por los resultados que permiten obtener.
Con frecuencia se denomina a estas estructuras, invernaderos, debido a
que fueron desarrollados en países que tienen estaciones climáticas bien
diferenciadas, principalmente para proteger a los cultivos de temperaturas
inferiores a 12 grados centígrados en las cuales muy pocas especies
vegetales comestibles podían prosperar. En los países del trópico, incluso
a notables altitudes sobre el nivel del mar, estas temperaturas
extremadamente bajas rara vez ocurren, por lo cual es más apropiado
denominarlas cubiertas plásticas o cultivos protegidos, pues en ellos no
existen los inviernos que conllevan temperaturas con frecuencia cercanas a
cero grados centígrados que limitan en forma severa la producción hortícola.
Un cultivo protegido contra plagas como la mosca blanca debe iniciarse
desde la etapa del germinador.
Para esto, los almácigos deben ser sembrados dentro de pequeñas casetas de
madera con techo de plástico transparente y encerradas por los lados con
malla contra insectos.
Fuente: Cesar H. Marulanda Tabares Experto en Hidroponía Familiar
Consultor PNUD
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo